
Departamento editorial de Grupo Franja
Halloween, con sus eternas tradiciones de disfraces y de recolección de caramelos, es una fiesta que resulta divertida y emocionante para personas de todas las edades. Es común que se busque deslumbrar a otros con disfraces imaginativos y accesorios únicos. Sin embargo, en medio de la diversión y la emoción de la festividad, es fácil pasar por alto los posibles riesgos para la salud ocular.
A menudo, las elecciones de disfraces y maquillaje pueden tener resultados inesperados y, en algunos casos, perjudiciales para la seguridad ocular. Por esta razón, es esencial ofrecer una serie de consejos y precauciones que los profesionales de la visión pueden compartir con sus pacientes para garantizar que disfruten de Halloween de manera segura sin poner en riesgo la salud de sus ojos.
Máscaras en Halloween
Las máscaras son divertidas y a menudo son una parte esencial de los disfraces de Halloween. Sin embargo, es fundamental usarlas con precaución. Antes de salir en busca de dulces, se debe asegurar que la máscara no obstruya la visión de ninguno de los ojos, especialmente si se planea usarla en condiciones de poca luz.
Maquillaje de Halloween
El maquillaje es un componente importante en la creación de un disfraz impactante y bien diseñado o para una solución de último momento. Por eso se debe advertir a los pacientes que seleccionen cuidadosamente sus productos de maquillaje porque estos pueden tener ingredientes que causen irritación o alergias. Además, se debe evitar aplicar el maquillaje dentro de la línea de las pestañas, ya que puede aumentar la irritación y sequedad ocular.
Asimismo, se recomienda abstenerse de usar brillantina o “glitter” cerca de los ojos, porque estas partículas pueden migrar a la superficie ocular. Es importante recordar que el maquillaje debe ser adquirido recientemente, ya que los productos vencidos pueden irritar o desencadenar reacciones alérgicas, adicionalmente, es esencial lavar las brochas con las que se aplica el maquillaje para evitar la acumulación de sustancias dañinas.
Accesorios para disfraces de Halloween
Los accesorios son una parte común de los disfraces de Halloween y pueden ser divertidos, pero también presentan riesgos para la seguridad ocular. Por lo tanto, se deben elegir accesorios que sean cortos y flexibles, preferiblemente hechos de materiales suaves como la espuma para evitar lesiones oculares, especialmente en lugares abarrotados o con poca luz.
Pestañas postizas para el disfraz de Halloween
Las pestañas postizas son un accesorio cada vez más popular para dar un toque especial al disfraz de Halloween. Sin embargo, es fundamental recordar que su uso también conlleva ciertos riesgos para la salud ocular. Los profesionales de la visión deben advertir sobre las precauciones necesarias:
- Se deben comprar pestañas de calidad, preferiblemente de marcas reconocidas. Evitar las opciones extremadamente económicas, ya que suelen estar hechas de materiales de menor calidad que pueden causar irritación en los ojos.
- Tener en cuenta que la aplicación de las pestañas postizas requiere destreza y paciencia, si se es un principiante, es recomendable pedir ayuda a alguien que tenga experiencia o acudir a un profesional. Las pestañas mal colocadas pueden irritar los ojos o incluso caerse dentro y dañarlos.
- Se debe emplear un adhesivo de pestañas postizas de calidad que sea seguro para su uso en la piel, evita el uso de pegamentos nocivos o no diseñados para aplicar cerca de los ojos, ya que pueden causar irritación o reacciones alérgicas.
- No se debe dormir con pestañas postizas, dejarlas puestas durante la noche puede obstruir los poros de los párpados y causar irritación o infecciones.
- Las manos deben lavar antes de manipular las pestañas postizas y evitar tocar los ojos mientras se llevan puestas.
- Por último, se deben mantener las pestañas postizas limpias para prevenir la acumulación de bacterias y otros microorganismos que podrían causar problemas oculares.
Lentes de contacto para disfraces de Halloween
Los lentes de contacto especiales pueden ser una adición impresionante al disfraz de Halloween, transformando el color de los ojos, la forma de las pupilas o la apariencia general. Es importante recordar que estos lentes son dispositivos médicos y necesitan una prescripción de un profesional de la visión. Comprar lentes de contacto sin receta es puede ser peligroso. Lentes mal adaptadas o mal cuidadas pueden causar daños a los ojos y a la visión, incluyendo cortes en la córnea, úlceras, infecciones oculares y reacciones alérgicas. Los profesionales de la visión deben advertir sobre los peligros y la importancia de consultarlos para garantizar la seguridad de los ojos.
Consejos adicionales de seguridad para lentes de contacto
- No compartir los lentes de contacto con otras personas.
- Utilizar una solución adecuada para limpiar los lentes de contacto, nunca agua del grifo.
- Siempre retirar los lentes de contacto antes de dormir.
- Si se experimenta irritación o problemas en la visión mientras se usan lentes de contacto, retíralos y consultar a un profesional de la visión
Conclusión
Los profesionales de la visión desempeñan un papel crucial en la seguridad ocular durante Halloween. Para garantizar que los pacientes disfruten de esta fiesta de manera segura y sin comprometer la salud de sus ojos, resulta fundamental destacar la importancia de la higiene y el cuidado adecuado de los ojos. Esto contribuye a prevenir infecciones o lesiones oculares que no solo pueden ser dolorosas o difíciles de tratar, sino que también pueden afectar de manera duradera la visión. Esta celebración debe ser libre de riesgos para la salud ocular de los pacientes.
Referencias
- Halloween and Eye Safety: What You Need to Know https://www.hopkinsmedicine.org/health/wellness-and-prevention/halloween-and-eye-safety-what-you-need-to-know#:~:text=Avoid%20applying%20products%20inside%20the,if%20applied%20near%20the%20eyelids.
- Take care of your eyes this Halloween https://www.ultralase.com/blog/halloween-eye-health/
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El uso de lentes de contacto (LC) es una alternativa para la corrección de defectos refractivos y también puede desempeñar un papel en el manejo de determinadas condiciones de la superficie ocular. Los avances en materiales y diseños han contribuido a mejorar sus resultados clínicos, sin embargo, su éxito puede verse condicionado por la aparición de molestias oculares asociadas al inconfort, que afecta la adherencia terapéutica y, en un porcentaje considerable de casos, pueden conducir al abandono definitivo de su uso. (1,2)
En este contexto, la incomodidad asociada al uso de LC (Contact Lens Discomfort, CLD, por su sigla en inglés) se reconoce actualmente como una entidad multifactorial caracterizada por sensaciones oculares adversas, con o sin alteración visual, derivadas de una interacción inadecuada entre el lente y el microambiente de la superficie ocular. (1–3)
En el análisis fisiopatológico, el CLD se encuentra estrechamente vinculado a la alteración de la homeostasis de la película lagrimal, particularmente a la inestabilidad de su capa lipídica y al incremento de la evaporación lagrimal. En este escenario, la disfunción de las glándulas de Meibomio (DGM) se considera un componente crítico, ya que dichas estructuras desempeñan un componente crítico, ya que dichas estructuras desempeñan un papel esencial en la secreción lipídica que contribuye a reducir la evaporación lagrimal y mantiene la integridad de la superficie ocular. De esta manera, la alteración cualitativa o cuantitativa del meibum, junto con fenómenos obstructivos glandulares, favorece un entorno inflamatorio crónico que puede perpetuar los signos y síntomas del CLD. (1,2,4)
A pesar de la disponibilidad de estrategias terapéuticas convencionales orientadas al manejo de la DGM, que incluyen la higiene palpebral, compresas térmicas y tratamientos farmacológicos, la respuesta clínica suele ser variable y, en muchos casos, transitoria, lo que pone de manifiesto la necesidad de abordar el problema desde enfoques terapéuticos más integrales. Así las cosas, la luz pulsada intensa (Intense Pulsed Light, IPL, por su sigla en inglés) surge como una alternativa terapéutica innovadora, inicialmente empleada en dermatología, pero progresivamente incorporada al manejo de enfermedades de la superficie ocular. (1,4)
El fundamento biológico de la IPL radica en su capacidad para inducir efectos fototérmicos en los tejidos perioculares, promoviendo la licuefacción del meibum, la reducción de mediadores inflamatorios y la modulación de la vascularización anómala, factores que en conjunto contribuyen a la restauración de la función de las glándulas de Meibomio y a la estabilización de la película lagrimal. En consecuencia, su aplicación en pacientes usuarios de lentes de contacto con sintomatología de incomodidad representa una alternativa a tener en cuenta por los profesionales encargados de su adaptación. (1,4)
Con la anterior premisa, Dumpati y colaboradores (2026) realizan una investigación con el fin de evaluar los efectos de la terapia IPL sobre los signos y síntomas del CLD en usuarios sintomáticos de LC. Para ello, los autores diseñaron un estudio prospectivo, aleatorizado y doble enmascarado, en el que se evaluaron 36 ojos de 18 usuarios sintomáticos de LC, asignados a un grupo de intervención con IPL o a un grupo control. (1)
Todos los participantes presentaban sintomatología significativa según el cuestionario CLDEQ-8 (≥12 puntos) y fueron sometidos a dos sesiones terapéuticas separadas por intervalos de tres semanas, seguidas de un periodo de seguimiento clínico hasta los 90 días. Paralelamente, en ambos grupos se realizó expresión de glándulas de Meibomio posterior a cada intervención, y se efectuó una evaluación integral que incluyó parámetros subjetivos de incomodidad, así como variables objetivas relacionadas con la estabilidad de la película lagrimal, la función glandular y el estado de la superficie ocular. (1)
Los resultados encontrados por los autores evidenciaron que la terapia IPL produjo una reducción clínicamente significativa de la sintomatología de incomodidad, reflejada en la disminución de las puntuaciones del CLDEQ-8, especialmente a los 42 días, acompañada de una mejoría en la función de las glándulas de Meibomio, expresada mediante el incremento del Meibomian Gland Secretion Score (MGSS, por su sigla en inglés) y la reducción de signos como el taponamiento y la protrusión glandular. (1)
Asimismo, se observaron mejorías transitorias en parámetros inflamatorios de la superficie ocular, tales como la hiperemia conjuntival y la tinción corneal. Sin embargo, estos cambios no se tradujeron en modificaciones significativas en los parámetros cuantitativos de la película lagrimal, incluyendo el tiempo de ruptura lagrimal no invasivo (NITBUT), la altura del menisco lagrimal, y el espesor de la capa lipídica, lo que sugiere que la mejoría funcional glandular no necesariamente implica una restitución inmediata de la dinámica lagrimal.
Ante ello, los autores indican que los hallazgos del estudio sugieren que la IPL actúa principalmente sobre los componentes fisiopatológicos asociados a la DGM, probablemente mediante mecanismos fototérmicos que favorecen la licuefacción del meibum, la modulación de mediadores inflamatorios y la reducción de la vascularización anómala periocular. No obstante, la ausencia de cambios en los parámetros lagrimales y la reversión parcial de los beneficios clínicos hacia el día 90 muestran un carácter transitorio del efecto terapéutico, lo cual plantea la necesidad de esquemas de tratamiento más prolongados o protocolos de mantenimiento.
Adicionalmente, el hecho de que la expresión glandular aislada no generara cambios significativos en el grupo control refuerza la hipótesis de que el beneficio observado es atribuible fundamentalmente a la acción biológica de la IPL y no a la intervención mecánica por sí sola. En este sentido, los autores concluyen que la terapia de IPL, en combinación con la expresión de glándulas de Meibomio, constituye una estrategia eficaz para la reducción de los síntomas de inconfort en usuarios de LC y para la mejora de la función glandular a corto plazo. Sin embargo, se deben optimizar los protocolos terapéuticos, incluyendo la frecuencia de aplicación y la duración del seguimiento, con el fin de lograr beneficios clínicos sostenidos y mejorar la experiencia y la tolerancia al uso de lentes de contacto a largo plazo. (1)
Referencias
1. Dumpati S, Iqbal F, Vijay AK, Tan J, Kumar M, Willcox M. Intense pulsed light therapy to improve signs and symptoms of contact lens discomfort. Cont Lens Anterior Eye. 2026;49(1):102486. doi:10.1016/j.clae.2025.102486. PMID: 40796411.
2. Nichols KK, Redfern RL, Jacob JT, Nelson JD, Fonn D, Forstot SL, et al. The TFOS International Workshop on Contact Lens Discomfort: report of the definition and classification subcommittee. Invest Ophthalmol Vis Sci. 2013;54(11):TFOS14–TFOS19. doi:10.1167/iovs.13-13074. PMID: 24058134.
3. Stapleton F, Tan J. Impact of contact lens material, design, and fitting on discomfort. Eye Contact Lens. 2017;43(1):32–39. doi:10.1097/ICL.0000000000000318. PMID: 28002225.
4. Min JS, Jun I, Kim TI, Arita R, Seo KY. Comparison of intense pulsed light treatments including upper lid or lateral canthus in patients of meibomian gland dysfunction. J Clin Med. 2024;13(12):3581. doi:10.3390/jcm13123581. PMID: 38930110
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La humanidad se encuentra inmersa en una transformación social impulsada por el avance tecnológico. En este contexto, han cambiado tanto las dinámicas laborales como la forma en que se ejercen distintas profesiones. La optometría y la óptica no son ajenas a esta evolución. Desde la pandemia, la atención en salud a distancia ha ganado terreno y, de manera paralela, se han impulsado desarrollos relevantes en el campo de los lentes inteligentes.
Dentro de esta transformación, uno de los avances más sofisticados —aunque muchas veces imperceptible para el usuario— es el recubrimiento antirreflejante (AR) en los lentes oftálmicos. Este tratamiento, aplicado en los laboratorios ópticos mediante tecnología de vacío y capas nanométricas, contribuye a mejorar el confort visual, la apariencia estética y el desempeño óptico del lente.
¿QUÉ ES UN RECUBRIMIENTO AR?
Es una película multicapa aplicada sobre la superficie del lente que:
- Reduce los reflejos de la luz ambiente
- Mejora la nitidez de visión, especialmente en condiciones de baja iluminación
- Elimina el resplandor de pantallas y luces LED
- Aumenta la transmisión de luz al ojo (hasta un 99.5 %)
- Esto es particularmente útil para personas que pasan muchas horas frente a dispositivos electrónicos, conducen de noche o tienen alta sensibilidad a la luz.
TECNOLOGÍA DE APLICACIÓN EN LABORATORIO
Los recubrimientos AR se aplican en cabinas de deposición al vacío (vacuum coating), donde se vaporiza material dieléctrico sobre el lente a altísima velocidad.
Este proceso incluye limpieza ultrasónica previa, secado al horno; aplicación de múltiples capas: antirreflejo, endurecido, hidrofóbico y oleofóbico; y curado térmico o por UV.
La precisión de este proceso es tan alta que un error en la limpieza o una mota de polvo puede arruinar por completo el lente.
INNOVACIONES RECIENTES
- Recubrimientos blue blocker que filtran luz azul nociva
- Capas antiestáticas que repelen el polvo
- Tecnología oleofóbica avanzada que facilita la limpieza
- Recubrimientos AR “inteligentes” que se ajustan según la luz ambiente.
Hoy en día, los laboratorios líderes utilizan sistemas robotizados para asegurar consistencia en cada lente, reduciendo la intervención humana y los defectos por manipulación.
Enlaces y fuentes recomendadas:
Satisloh – Equipos de recubrimiento AR
Coburn Technologies – AR Coating Machines
Essilor – Crizal Technology
Franja Visual – Evolución de los recubrimientos antirreflejantes
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El envejecimiento acelerado de la población mundial ya no es una predicción a largo plazo: es una realidad presente que transforma las necesidades del sistema de salud, especialmente en el campo de la visión.
De acuerdo con las Naciones Unidas, “se estima que para finales de la década de 2070, la población mundial de 65 años o más alcance los 2.200 millones, y supere en números a los menos de 18 años. A mediados de 2030, habrá 265 millones de personas mayores de 80 años, más que niños”. (1)
En este contexto, los problemas visuales se posicionan como uno de los factores que más afectan la capacidad funcional de los adultos mayores. Disminución de la visión cercana, sensibilidad al contraste, cataratas, presbicia, glaucoma, degeneración macular relacionada con la edad y enfermedades retinianas asociadas a condiciones como la diabetes e hipertensión, impactan directamente en su movilidad, autonomía, autoestima y calidad de vida.
“La capacidad funcional es lo que permite que una persona pueda valerse por sí misma. Es la base del envejecimiento saludable, y la función visual tiene un papel determinante en esa ecuación”, señala el Dr. Juan Carlos Morales, gerontólogo y decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de La Salle. Según explica, los trastornos visuales aumentan el riesgo de caídas, fracturas, aislamiento y deterioro emocional, por lo que“no se trata solo de ver mejor, sino de vivir mejor”.
La salud visual, por tanto, no puede abordarse de forma fragmentada. Requiere una atención integral, que reconozca los vínculos entre los aspectos biológicos, psicológicos, sociales, funcionales y, cada vez más, estéticos de la vida de las personas mayores. Con este propósito, la Universidad de La Salle ha iniciado la organización de un programa interdisciplinario especializado en salud visual del adulto mayor, que incluye valoración optométrica, gerontológica, psicológica y de trabajo social. A esto se suman herramientas tecnológicas de diagnóstico, ayudas visuales adaptadas a las necesidades de cada paciente y seguimiento clínico que prioriza el acompañamiento.
“En cuatro años y medio hemos atendido más de 12.000 consultas de personas mayores de 65 años. Esa experiencia nos ha permitido entender que el abordaje no puede quedarse en la corrección óptica: hay que entender a la persona, sus condiciones de vida, su estado emocional, sus vínculos y también sus deseos estéticos”, afirma el Dr. Morales.
Esta visión también conecta con un fenómeno emergente: la llamada economía plateada, término que designa a la población mayor de 55 años con capacidad económica y libertad financiera. Lejos de ser una carga, este grupo se consolida como un motor de consumo enfocado en la salud, el bienestar, la comodidad y la estética. “Muchas personas mayores hoy invierten en sí mismas, eligen sus monturas por estilo, buscan tecnologías que les brinden autonomía y demandan servicios especializados”, agrega Morales.
En ese sentido, la salud visual no solo enfrenta un desafío clínico, sino también una oportunidad sin precedentes para la innovación, la educación y la expansión de los servicios. Optómetras, ópticos y oftalmólogos están llamados a prepararse para esta nueva realidad. “Estamos viendo surgir una generación de profesionales que eligen la optometría por vocación, y que deben especializarse en la atención al adulto mayor. Es una necesidad poblacional que pronto será también una necesidad personal: todos, si tenemos suerte, seremos parte de ese grupo”, concluye el decano.
La década del envejecimiento saludable, impulsada por la OMS, es una invitación clara: trabajar desde ya en la prevención, la educación y el diseño de soluciones integrales para una población que no deja de crecer.
Referencias:
1- Organización de la Naciones Unidas. Desafíos globales del envejecimiento. Disponible en www.un.org.
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