Monopatines eléctricos y personas ciegas
 
 
Declaración de posición de la UMC sobre los monopatines eléctricos y otras formas de pequeños dispositivos de movilidad

 

Enero de 2020

Tendencia global
La UMC (Unión Mundial de Ciegos) y todas las personas ciegas y deficientes visuales a las que representamos, provenientes de muchos puntos del globo, somos testigos de un uso creciente de vehículos eléctricos junto con otros sin motor.
Los monopatines eléctricos son propulsados por un motor. Reciben este nombre los aparatos que tienen manubrios y una base diseñada para que alguien esté de pie sobre ella cuando lo usa.
Es un ejemplo de una nueva tecnología que amplía las opciones de transporte "personal". Proporciona un medio de desplazamiento relativamente barato, más accesible en ciertos casos que ir a pie y, además, permite llegar a lugares en los que no hay medios públicos. Por otra parte, resulta divertido utilizarlo, lo que puede ser muy importante para la salud mental del usuario.
Esta nueva tecnología debe ser manejada en el marco de reglamentos nacionales y locales de seguridad a fin de garantizar que su uso sea adecuado y no implique riesgos. Si la normativa existente no es apropiada para el caso, debe ser actualizada antes de que se comience a emplearla. No es aceptable que se adopte un enfoque de "esperar" y "ver".
Muchos de nuestros miembros han adherido a la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. En ella se fija una cantidad de obligaciones que incluyen políticas y reglamentos de gobierno que no agredan la participación y la seguridad de las personas discapacitadas.
Como es el caso con otros vehículos, el empleo imprudente de los monopatines eléctricos crea peligros extremos y es un riesgo para la seguridad de esta población cuando circulan por vías peatonales.
(Hay que tener en cuenta que el término vías peatonales que aparece en este documento, incluye senderos y aceras o veredas.)
Queremos destacar aquí que la presencia de monopatines eléctricos en los lugares destinados a andar a pie implica un peligro para todos los peatones: los niños, las personas mayores así como quienes tienen discapacidad se ven amenazados al tener que compartir un entorno que se supone seguro para andar a pie con dispositivos que se mueven a altas velocidades y producen muy poco ruido o son totalmente silenciosos.
Las personas discapacitadas son particularmente vulnerables en las sendas peatonales donde su supone que están a salvo del tráfico. En especial, quienes son ciegos o tienen baja visión están afectados porque su seguridad está en riesgo. Hay también preocupación general en el público con respecto a las personas mayores y los niños.
 
Los principales problemas son:
  1. El carácter silencioso de estos dispositivos,
  2. La excesiva velocidad en las sendas peatonales,
  3. Los monopatines eléctricos estacionados sin orden o abandonados (especialmente cuando quedan tirados) porque pueden ser obstáculos para las personas ciegas, deficientes visuales y las de más edad, menos resistentes, que pueden tropezarse y caer,
  4. Los monopatines eléctricos con frecuencia bloquean los sistemas táctiles de orientación, semáforos y paredes que son esenciales para el desplazamiento independiente de las personas ciegas y deficientes visuales,
  5. Carecen de sistemas de advertencia,
  6. La falta de reglamentación y/o de un enfoque sistemático por parte de los gobiernos locales o las autoridades territoriales sobre el uso permitido de los monopatines eléctricos crea confusión entre el público, lo que conduce a que estos dispositivos se desplacen por sendas peatonales,
  7. La falta de una normativa de circulación afecta las posibilidades de las ciudades de sancionar a los usuarios que no se atienen a las reglas de tráfico o a una conducta de "sentido común",
  8. En los casos en que existe la prohibición del uso de monopatines eléctricos en las sendas peatonales, la carencia de obligatoriedad de cumplimiento de tales normas impide su aplicación.

Muchos de estos factores se producen por una falta de responsabilidad social en el uso de estos dispositivos, en la que caen también las empresas que con frecuencia estacionan muchas unidades ordenadas en lugares en los que constituyen un obstáculo.

 

Soluciones posibles:

  1. Influir en los gobiernos de las ciudades o asentamientos urbanos donde sea necesario permitir los monopatines eléctricos, a fin de que agoten las posibilidades de realizar las necesarias consultas.
  2. Por razones de seguridad, debe haber una reglamentación completa de los dispositivos de micromovilidad (incluidos los monopatines eléctricos), similar a la de los vehículos u otros medios de transporte.
  3. La normativa debe exigir que los monopatines eléctricos con especificaciones de uso en las calles no estén presentes en las vías peatonales y solo se usen en los espacios diseñados y designados para vehículos con ruedas.
  4. Los monopatines eléctricos y otros dispositivos pequeños de movilidad que pueden desplazarse a una determinada velocidad o mayor que la que se fije, tienen que ser clasificados como vehículos a motor y estar sujetos a las mismas normas que se aplican a los de este tipo.
  5. Las zonas aprobadas para los dispositivos de movilidad pequeño se pueden definir e imponer por medio de la tecnología de geovallas, que puede fijar diversos requisitos en puntos o zonas diferentes.
  6. Cuando los reglamentos permiten el uso de monopatines eléctricos en espacios públicos donde se puede caminar a pie, estos deben tener una limitación de velocidad incorporada, luces o bípers y se los debe estacionar correctamente (incluso por sus distribuidores).
  7. Se puede pedir al público por medio de una campaña de concienciación que mueva los monopatines eléctricos si constituyen un riesgo potencial.
  8. Antes de que salgan a la venta al público o se ofrezca su alquiler, se deben examinar y aprobar por agencias apropiadas todos los monopatines eléctricos y los dispositivos de micromovilidad, con miras a la seguridad.
  9. Quienes distribuyen y alquilan medios de micromovilidad y monopatines eléctricos deben cumplir una regulación legal y tener licencia otorgada por el gobierno.
  10. Se tiene que exigir a los usuarios el empleo de equipos de seguridad, tales como cascos.

Finalmente, es de vital importancia observar que la obligatoriedad es la clave de la seguridad y acceso permanentes. Si las normativas y la legislación se ignoran, las consecuencias pueden ser graves. La calidad de las grandes políticas y niveles solo se logra si se impone su cumplimiento.

 

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